miércoles, 24 de mayo de 2017

LA GRANJA DE LAURITA Y LA CHARCA DE LA GRANJA DE LAURITA

LA GRANJA DE LAURITA
Y
LA CHARCA DE LA GRANJA DE LAURITA
MARÍA MAGDALENA CÁNOVAS
Diego Marín editor, Murcia, 2017




Mª Magdalena Cánovas, mi hermana, nos regala dos libros en uno: La granja de Laurita y La charca de la granja, los dos primeros de una trilogía, pues en una futura entrega se les añadirá Las fábulas de la granja de Laurita.
Tengo para mí que escribir para niños es un don, porque, cuando escribimos para ellos, los adultos nos volvemos niños también, y, al recuperar ese niño interior —que no es otro sino el padre del adulto que somos—, recuperamos con él la inocencia y la belleza del mundo, lo prístino y radiante. Nada es imposible, pues no existen entonces los límites que constriñen nuestras vidas. La imaginación vuela y conforma  una maravilla donde todo es nuevo y, por descontado, verdadero.
Magdalena se ha hecho niña de repente y ha escrito estos dos bellos poemarios dedicados a Laurita, su nieta.
Laurita es una preciosa niña de ojos azules que tiene por particularidad un inmenso amor a la naturaleza; por eso mismo, Laurita es el paradigma de todo niño que siente este mismo amor. Así, son ecológicos los poemas que componen estos libros, inmensos como la misma naturaleza, sencillos a la vez que profundos porque hablan al corazón.


La Granja, como posteriormente la Charca, muestran universos dinámicos. Conforme nos vamos adentrando por sus vericuetos, vamos viendo cómo la vida se agita y cómo múltiples animalitos —grandes o pequeños— despliegan su sencilla belleza. Poco a poco se nos descubren fascinantes hábitats, dos ecosistemas vivos donde nada ni nadie es prescindible.
Los animalitos hablan entre sí, y nos hablan, y entre ellos se establecen complejas relaciones de emoción y afecto. Viven en feliz armonía, y cada cual cumple con la función a la que la naturaleza lo ha predestinado. De esta forma, tan natural como sencilla, sus humildes vidas nos acercarán la ternura; esa ternura, universal y básica, que habita el corazón de todo niño.
La lectura de La granja de Laurita y La charca de la granja hará disfrutar a niños y a adultos que siguen siendo niños, porque se es niño a los seis, ocho, diez o doce años, pero lo cierto es que la edad no es condición privativa para mantenerse en dicho estado. Al indudable valor didáctico de los libros se les añade la gracia de la emoción y una muy especial fuerza visual, coronados con unas bellas ilustraciones realizadas por Amelia Alberola Planelles y por la misma autora de los libros.


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                                               Jesús Cánovas Martínez©

                                               Ad astra per aspera