viernes, 21 de marzo de 2014

EL LECTOR DIEZ MIL

EL LECTOR DIEZ MIL



Mi buen amigo, Mariano Valverde, me ha colgado el precioso galardón de El Lector diez mil de su blog, y a mí me produce una gran alegría. Hace años trabajé con Mariano, junto con otros amigos y compañeros, codo con codo en un proyecto literario que dejó huella en la Región de Murcia. Me refiero al Grupo Espartaria de Poesía, del que en otra ocasión diré algo. Aquel proyecto (supongo que como todos los proyectos en que intervienen los poetas) nos dejó en la boca un sabor de miel y amargura; salieron adelante muchos proyectos, pero otros se quedaron solamente en eso, en proyectos; Espartaria fue, pero podría haber sido más. En cualquier caso, para quien quiera rastrear su huella, esta permanece, y a poco que la busque, la podrá encontrar. Lo mismo que en mi corazón permanece el encuentro con aquellos poetas y escritores magníficos de los que conservo su amistad.
A continuación doy la referencia de la entrada del blog de Mariano Valverde, a ese relato suyo en el que he quedado fijado como protagonista de una historia, texto de un texto, proyección y metáfora plagada de alusiones. Y seguido reproduzco el primer comentario que me ha suscitado, a vuela pluma.



Mariano, muchísimas gracias por este magnífico y precioso relato tan cargado de resonancias, y que da la talla del gran escritor que eres. Me ha emocionado profundamente. Lo he leído con voracidad, al fin y al cabo no siempre nos convertimos en texto en la mirada de otro, y mirada intuitiva y genial. La evocación es clara, y tiembla. Magníficas las alusiones al tren, a la vía, a esas traviesas que son como jalones de la misma vida (sabes que soy hijo de ferroviario), y a ese niño, Juan, como alter de mí mismo, y alter de cualquiera de nosotros, los que hondamente hemos sentido la punzada de las palabras, un niño de todos los niños que clama al futuro del hombre que somos, que queremos ser y que espera siempre en nuestro corazón. Muchas gracias..