martes, 26 de julio de 2016

TRAMO OCTAVO: ALMENDRICOS-GUADIX, ¡UNIDOS POR FERROCARRIL!

ALMENDRICOS - GUADIX
¡UNIDOS POR FERROCARRIL!

 AVISO IMPORTANTE: El texto que sigue a continuación lo escribí de una tacada en el otoño de 1989, y con él pretendía dar cuenta de la marcha realizada a través de la vía férrea que comunicaba las localidades de Almendricos con Guadix, clausurada hacía poco por una nefasta decisión política. A los que realizamos tal marcha nos movía, ciertamente, la protesta explícita por el cierre de la línea y la consecuente reivindicación de su apertura. Dicho lo cual, al escribirlo, no pude dejar de darle un sesgo subjetivo y poner de relieve sentimientos que me transportaban a mi infancia. Manifestando que, sin faltar a la verdad de los hechos, lo he retocado infiriéndole pequeñas modificaciones para darlo a los caminos ubicuos de Internet, me hago responsable de las opiniones que en él se vierten. Sin embargo, y a lo que vengo, no puedo asumir responsabilidad alguna acerca de las diversas instrumentalizaciones del mismo que, ajenas a mi voluntad, se hayan hecho o se pudieran hacer en aras de ideologías que escapan —y escapaban— al momento y a las motivaciones iniciales por las que fue escrito, las que ni acepto ni comparto.   
Entrada al Museo del Ferrocarril en la estación de Águilas.

TRAMO OCTAVO

            Una vez terminada la redacción del texto que antecede, recibí por parte de Pedro una nota con el fin de que le fuese añadida como conclusión. Decía así:

FINALIZADA CON ÉXITO LA AVENTURA REALIZADA A PIE POR EL FERROCARRIL ALMENDRICOS-GUADIX

            «Como primera conclusión de nuestro viaje, queremos decir que ha sido una experiencia vital de extraordinaria significación el poner a prueba nuestra resistencia física, andando por encima de piedras, traviesas, raíles e innumerables dificultades que no teníamos previstas.
           
En cuanto a los datos recogidos en nuestra marcha sobre el estado de la línea, destacamos:
            —Destrucción de estaciones.
            —Robo del tendido telefónico de la mayor parte de la línea.
            —Desmantelamiento de instalaciones por desaprensivos.
            —Destrozos de la línea por causas naturales, inundaciones, etcétera.

            Asimismo las impresiones recibidas de la población son de protesta unánime por el cierre en su día de esta línea, e imputan a sus propios dirigentes municipales de no defender con la fuerza necesaria tan preciado bien.
            Si en un principio la línea se basó en el transporte de mineral de hierro, siendo la principal razón de su existencia, con los cambios de los tiempos se podría haber mantenido atendiendo a las nuevas fuentes de riqueza de la zona, como son, por ejemplo, el mármol, los productos agropecuarios, manufacturados y otros, así como fundamentalmente viajeros. Con un adecuado servicio, a la línea se le podría haber sacado un buen rendimiento.
            Por último, queremos agradecer a todas las personas e instituciones que nos han apoyado en esta experiencia, y muy especialmente a la vecindad de Almajalejo, pedanía de Huércal, por su hospitalidad y auxilio manifestados particularmente en Dionisio Ramos, Mayordomo de la parroquia. Y en la localidad de Purchena queremos agradecer la amabilidad que tuvo con nosotros a Antonio Cano. También nuestro agradecimiento va para la Asociación de Amigos del Ferrocarril “El Labradorcico” de Águilas, por su asesoramiento e información, y de manera especial a su presidente Miguel Losilla. No olvidamos tampoco a los medios de comunicación por la difusión de esta aventura».

            Esta era la nota que fehacientemente he transcrito, pero para mí que se había quedado algo corta, así que añadí unas cuantas palabras más en forma de epístola. Ahí van:
 
Monumento al Ferrocarril en Águilas.
            «Señores:

            La aventura todavía no ha terminado. La línea no es deficiente, solamente su administración lo ha sido. Es más, aun en el supuesto de que hubiese sido deficitaria —algo que, tras la marcha realizada, nos cuesta trabajo creer—, como bien público que es, debería procurarse su reapertura lo más pronto posible. No se arregla un país condenando a la incomunicación y carestía a las familias más pobres.

            Si ha habido equivocaciones, eso es humano. Nadie, por tanto, debe juzgar las intenciones de lo que unos creyeron como bueno en su día. Pero ha llegado el momento de las rectificaciones y realizaciones, y esta hora llega como llamada inexcusable que debemos asumir. Somos europeos; es más: la gente del sureste español también somos importantes. Por eso queremos una pronta reapertura de esta vía de comunicación, que nos pueda llevar a cualquier punto de Andalucía occidental sin tener que realizar rodeos innecesarios que nos cuestan el tiempo y el dinero. Se hace necesario un enlace de todo Levante no sólo con Andalucía sino también con Cataluña y más allá de los Pirineos, con Europa.
           
Murcia, Almería y Granada son provincias muy semejantes. Es necesario romper con esa incomunicación endémica que las hace distintas, hermanándolas en proyectos y destino común.
           
Las posibilidades turísticas de la zona son muchas, y esta circunstancia habría que considerarla más detenidamente de lo que hasta ahora se ha hecho.
           
Nosotros sentimos con urgencia la necesidad de un Corredor Mediterráneo, una línea de alta velocidad, rápida y eficaz, como los tiempos actuales requieren.
           
Dejemos de lado, por tanto, las discusiones y polémicas innecesarias que sólo generan malestar.
           
¡Ojalá que en un futuro no muy lejano tengamos un ferrocarril próspero para un pueblo próspero!»

A continuación iba el saludo de los tres integrantes de la marcha.

Si alguien me pidiera que eligiera dos libros de Rafael Alberti, el primero de ellos sería Marinero en tierra; el segundo, Sobre los ángeles. De éste último entresaco un poema, El ángel del carbón, que no sé por qué, mientras reelaborada el precedente escrito, me venía a las mientes una y otra vez con insistencia machacona. Aquí lo reproduzco a falta todavía del conveniente epílogo de esta aventura:


Convoy en la estación de Fines-Olula. Foto de Gustavo Guillman.


EL ÁNGEL DEL CARBÓN 

Feo, de hollín y fango. 
¡No verte! 

Antes, de nieve, áureo, 
en trineo por mi alma. 
Cuajados pinos. Pendientes. 

Y ahora por las cocheras, 
de carbón, sucio. 
¡Te lleven! 

Por los desvanes de los sueños rotos. 
Telarañas. Polillas. Polvo. 
¡Te condenen! 

Tiznados por tus manos, 
mis muebles, mis paredes. 

En todo, 
tu estampado recuerdo 
de tinta negra y barro. 
¡Te quemen! 

Amor, pulpo de sombra, 
malo. 


                                                           (continuará...)

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Jesús Cánovas Martínez©
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                                                           Lorenzo López Asensio©