ALMENDRICOS - GUADIX
¡UNIDOS POR FERROCARRIL!
AVISO
IMPORTANTE: El texto que sigue a continuación lo escribí de una tacada en el
otoño de 1989, y con él pretendía dar cuenta de la marcha realizada a través de
la vía férrea que comunicaba las localidades de Almendricos con Guadix,
clausurada hacía poco por una nefasta decisión política. A los que realizamos
tal marcha nos movía, ciertamente, la protesta explícita por el cierre de la
línea y la consecuente reivindicación de su apertura. Dicho lo cual, al
escribirlo, no pude dejar de darle un sesgo subjetivo y poner de relieve
sentimientos que me transportaban a mi infancia. Manifestando que, sin faltar a
la verdad de los hechos, lo he retocado infiriéndole pequeñas modificaciones
para darlo a los caminos ubicuos de Internet, me hago responsable de las
opiniones que en él se vierten. Sin embargo, y a lo que vengo, no puedo asumir
responsabilidad alguna acerca de las diversas instrumentalizaciones del mismo
que, ajenas a mi voluntad, se hayan hecho o se pudieran hacer en aras de ideologías
que escapan —y escapaban— al momento y a las motivaciones iniciales por las que
fue escrito, las que ni acepto ni comparto.
![]() |
Entrada al Museo del Ferrocarril en la estación de Águilas. |
TRAMO OCTAVO
Una
vez terminada la redacción del texto que antecede, recibí por parte de Pedro
una nota con el fin de que le fuese añadida como conclusión. Decía así:
FINALIZADA CON ÉXITO LA AVENTURA REALIZADA
A PIE POR EL FERROCARRIL ALMENDRICOS-GUADIX
«Como
primera conclusión de nuestro viaje, queremos decir que ha sido una experiencia
vital de extraordinaria significación el poner a prueba nuestra resistencia
física, andando por encima de piedras, traviesas, raíles e innumerables
dificultades que no teníamos previstas.
En cuanto a los datos recogidos en
nuestra marcha sobre el estado de la línea, destacamos:
—Destrucción
de estaciones.
—Robo
del tendido telefónico de la mayor parte de la línea.
—Desmantelamiento
de instalaciones por desaprensivos.
—Destrozos
de la línea por causas naturales, inundaciones, etcétera.
Asimismo
las impresiones recibidas de la población son de protesta unánime por el cierre
en su día de esta línea, e imputan a sus propios dirigentes municipales de no
defender con la fuerza necesaria tan preciado bien.
Si
en un principio la línea se basó en el transporte de mineral de hierro, siendo
la principal razón de su existencia, con los cambios de los tiempos se podría
haber mantenido atendiendo a las nuevas fuentes de riqueza de la zona, como
son, por ejemplo, el mármol, los productos agropecuarios, manufacturados y
otros, así como fundamentalmente viajeros. Con un adecuado servicio, a la línea
se le podría haber sacado un buen rendimiento.
Por
último, queremos agradecer a todas las personas e instituciones que nos han
apoyado en esta experiencia, y muy especialmente a la vecindad de Almajalejo,
pedanía de Huércal, por su hospitalidad y auxilio manifestados particularmente en
Dionisio Ramos, Mayordomo de la parroquia. Y en la localidad de Purchena
queremos agradecer la amabilidad que tuvo con nosotros a Antonio Cano. También
nuestro agradecimiento va para la Asociación de Amigos del Ferrocarril “El
Labradorcico” de Águilas, por su asesoramiento e información, y de manera
especial a su presidente Miguel Losilla. No olvidamos tampoco a los medios de
comunicación por la difusión de esta aventura».
Esta
era la nota que fehacientemente he transcrito, pero para mí que se había quedado
algo corta, así que añadí unas cuantas palabras más en forma de epístola. Ahí
van:
«Señores:
La
aventura todavía no ha terminado. La línea no es deficiente, solamente su
administración lo ha sido. Es más, aun en el supuesto de que hubiese sido deficitaria
—algo que, tras la marcha realizada, nos cuesta trabajo creer—, como bien
público que es, debería procurarse su reapertura lo más pronto posible. No se
arregla un país condenando a la incomunicación y carestía a las familias más
pobres.
Si
ha habido equivocaciones, eso es humano. Nadie, por tanto, debe juzgar las
intenciones de lo que unos creyeron como bueno en su día. Pero ha llegado el
momento de las rectificaciones y realizaciones, y esta hora llega como llamada
inexcusable que debemos asumir. Somos europeos; es más: la gente del sureste
español también somos importantes. Por eso queremos una pronta reapertura de
esta vía de comunicación, que nos pueda llevar a cualquier punto de Andalucía
occidental sin tener que realizar rodeos innecesarios que nos cuestan el tiempo
y el dinero. Se hace necesario un enlace de todo Levante no sólo con Andalucía
sino también con Cataluña y más allá de los Pirineos, con Europa.
Murcia, Almería y Granada
son provincias muy semejantes. Es necesario romper con esa incomunicación
endémica que las hace distintas, hermanándolas en proyectos y destino común.
Las posibilidades
turísticas de la zona son muchas, y esta circunstancia habría que considerarla
más detenidamente de lo que hasta ahora se ha hecho.
Nosotros sentimos con
urgencia la necesidad de un Corredor Mediterráneo, una línea de alta velocidad,
rápida y eficaz, como los tiempos actuales requieren.
Dejemos de lado, por
tanto, las discusiones y polémicas innecesarias que sólo generan malestar.
¡Ojalá que en un futuro no muy lejano
tengamos un ferrocarril próspero para un pueblo próspero!»
A continuación iba el saludo de los tres
integrantes de la marcha.
Si alguien me pidiera que eligiera dos libros
de Rafael Alberti, el primero de ellos sería Marinero en tierra; el segundo, Sobre
los ángeles. De éste último entresaco un poema, El ángel del carbón, que no sé por qué, mientras reelaborada el
precedente escrito, me venía a las mientes una y otra vez con insistencia
machacona. Aquí lo reproduzco a falta todavía del conveniente epílogo de esta
aventura:
![]() |
Convoy en la estación de Fines-Olula. Foto de Gustavo Guillman. |
EL ÁNGEL DEL CARBÓN
Feo, de hollín y fango.
¡No verte!
Antes, de nieve, áureo,
en trineo por mi alma.
Cuajados pinos. Pendientes.
Y ahora por las cocheras,
de carbón, sucio.
¡Te lleven!
Por los desvanes de los sueños rotos.
Telarañas. Polillas. Polvo.
¡Te condenen!
Tiznados por tus manos,
mis muebles, mis paredes.
En todo,
tu estampado recuerdo
de tinta negra y barro.
¡Te quemen!
Amor, pulpo de sombra,
malo.
Feo, de hollín y fango.
¡No verte!
Antes, de nieve, áureo,
en trineo por mi alma.
Cuajados pinos. Pendientes.
Y ahora por las cocheras,
de carbón, sucio.
¡Te lleven!
Por los desvanes de los sueños rotos.
Telarañas. Polillas. Polvo.
¡Te condenen!
Tiznados por tus manos,
mis muebles, mis paredes.
En todo,
tu estampado recuerdo
de tinta negra y barro.
¡Te quemen!
Amor, pulpo de sombra,
malo.
(continuará...)
Todos
los derechos reservados.
Jesús
Cánovas Martínez©
Pedro
Díaz Martínez©
Lorenzo
López Asensio©
No hay comentarios:
Publicar un comentario